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Michael Walzer, nacido en 1935, es un influyente filósofo político norteamericano cuyas tesis sobre la pertenencia estuvieron muy presentes en la “esfera de la entrada y la pertenencia” del tema 1 del módulo 1. El libro utilizado es un clásico del siglo XX, Las esferas de la justicia. Una defensa del pluralismo y la igualdad, editado originalmente en 1983.

En entradas posteriores presentaremos su tesis, que se resume en “los Estados pueden restringir la entrada pero no la pertenencia”. Démosle paso ahora, introduzcámoslo en sociedad con la ayuda de tres breves vídeos, en los que da respuesta a lo que se le plantea. Hemos traducido la transcripción de sus palabras.

¿En qué consiste el bien común?

Siempre he sospechado de los términos en singular. Yo diría que hay… que deberíamos pensar en bienes públicos. Queremos ciudadanos, queremos que nuestros hijos se críen en un mundo seguro, libres del terrorismo que lo amenaza. La seguridad física es un bien común. La libertad, la libertad política, es otro bien común. Una medida de igualdad social mucho mayor es otro bien común. Estos son, a mi entender, los bienes comunes que importan, y, por volver a la anterior pregunta, una cultura en la que un porcentaje mayor de la población tiene un nivel alto de compromiso, también es un bien común.

¿Cómo nos identificamos a nosotros mismos?

Bien, somos complicados. Fíjese en mí. Yo soy americano y judío y catedrático y residente en el este y seguidor de los Mets de Nueva York, de modo que tengo muchas identidades, porque también soy un hombre de familia muy comprometido. Le ocurre lo mismo a buena parte de los habitantes de los Estados Unidos, un lugar en el que las identidades múltiples son aceptadas y reconocidas, con algunas excepciones, diría yo, raciales. Pero para los inmigrantes ha sido un lugar en el que podías ser americano y algo más (con poner solamente un guión), de manera que podías ser italiano en muchos aspectos de tu vida cultural, aunque tu ciudadanía fuera americana, al igual que tu vida económica. Lo mismo vale para los eslavos y los judíos e incluso para quienes arrostraron mayores dificultades, los inmigrantes asiáticos. De manera que queremos, necesitamos una sociedad –esta es la razón por la que me pienso a mí mismo como un multiculturalista no muy enérgico– que encuentre acomodo para la diferencia, sin que ello nos haga trazar fronteras bien delimitadas entre los diferentes grupos, razón por la que no llevamos documentos de identidad y el Estado no decide si tú eres italoamericano o siciliano o algo más complicado, porque tu madre era italoamericana y tu padre era polaco-americano y entonces… Las delimitaciones son fluidas; estas identidades diferentes las sostiene un núcleo de activistas y personas comprometidas, y luego se extiende una periferia de sujetos que se identifican más o menos con ese núcleo central, y la periferia no tiene lindes y se sobrepone a otras periferias y a otros centros. Este es el modo en que yo creo que debe funcionar una sociedad decente. De manera que no tenemos identidades corporativas y no nos representamos solamente como judíos o suecos o católicos o protestantes o lo que sea. No tenemos identidades corporativas aunque podemos decidir votar de acuerdo con ellas. Podemos votar por un protestante, como nosotros, si queremos, o por un católico o por un italoamericano, o no, o podemos votar de acuerdo con nuestra ideología antes que con nuestra etnia o religión, y tenemos esas opciones y el Estado nos deja en paz.

¿Qué es la justicia?

Bien, puesto que procedo de la izquierda, yo conecto la justicia con la igualdad. De este modo, la justicia legal significa igualdad ante la ley; significa que ni la riqueza, ni las conexiones familiares ni la fama van a reportarte un trato diferente. Esta justicia no abunda mucho en el mundo, pero ésta es la concepción de la justicia legal. La justicia política implica una persona un voto, el derecho a oponerse, la libertad de expresión, de reunión; tiene que ver con todos aquellos rasgos de la ciudadanía que hacen posible la política democrática. Y la justicia social es la igualdad de oportunidades, la apertura del sistema social y del sistema económico a la ambición y la capacidad, lo que requiere que no existan grandes desigualdades que distorsionen la justicia legal y la justicia política.

¿Quieres saber más de Walzer?

Encontrarás en este vínculo una magnífica entrevista con él y disfrutarás con su inglés pausado y claro.

Rafael Aliena

 

http://bigthink.com

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  1. […] Henry Sidgwick (1838-1900), filósofo utilitarista y economista inglés, pero nosotros en realidad seguimos con Michael Walzer. No hay incongruencia, luego se […]

  2. […] Es un conocido de migracionesyciudadania quien formula esta pregunta: Michael Walzer (aquí y […]

  3. […] nuevo y por última vez, la de Michael Walzer. Con esta entrada cerramos una serie dedicada a él: una, dos, tres, cuatro y cinco (la […]

  4. […] los antillanos, los italianos, los católicos, los musulmanes, etc. (el grupo de referencia, si es que solo hay uno, de un español de Fuentealbilla, provincia de Albacete, emigrante en el extranjero puede ser uno u […]