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“La mujer en la migración es mi madre, mi tía, mi compañera, mi abuela, mi hermana, mi amiga… defender sus derechos es defender los míos”. Sabemos de los miles de mexicanos que hacen lo imposible por llegar a suelo estadounidense. No caemos en la cuenta de que muchos de los migrantes al sur de México, para alcanzar su destino, han de cruzar su territorio. Sabemos en parte cómo les va, pero no siempre nos preguntamos si son varones o mujeres y cuáles son sus respectivas experiencias. Podemos intuir, desde luego, que las mujeres están más expuestas que los varones a la explotación laboral y sexual.

De ello se ha hablado en el congreso “Feminización de las Migraciones y Derechos Humanos”, celebrado en México DF durante los días 12, 13 y 14 de febrero de 2013.

Seis de cada diez mujeres centroamericanas en su paso por México son víctimas de violencia sexual, algo que se ha “normalizado”. No hay políticas o programas que faciliten su denuncia, ni en los países de origen, ni en México. Son mujeres, por otro lado, en tránsito, con lo que las pocas denuncian que se presentan, no prosperan (las denunciantes abandonan el lugar y las autoridades cierran el caso).

El informe de la CEPAL de 2007 ¡Ni una más! El derecho a vivir una vida libre de violencia en América Latina y el Caribe ya decía que la frontera entre México y Estados Unidos es “uno de los lugares más peligrosos del mundo, en el que las mujeres son víctimas de violencia sexual, prostitución forzada, trata y feminicidio”. Se sabía que las mujeres salvadoreñas, por ejemplo, toman sus precauciones para el trayecto; muchas de ellas se inyectan un compuesto anticonceptivo que impide la liberación del óvulo durante tres meses con una eficacia de hasta el 97%. Este medicamento es vendido libremente en las farmacias centroamericanas (se le conoce como la “inyección anti-México”). Algunas otras llevan preservativos como única protección ante el abuso al que son sometidas (véase esta fuente).

Por otro lado, estas mujeres migrantes son estigmatizadas, pues –se dice– han “abandonado” sus hogares (uno de tantos mitos y lugares comunes que algunas campañas denuncian). Son mal vistas por sus familiares al emplearse en labores de limpieza de oficinas o casas, trabajos que son los más comunes entre las hondureñas, guatemaltecas y salvadoreñas en México y en Estados Unidos; muchas de ellas, se emplean en bares, cantinas y como trabajadoras del hogar en localidades del corredor fronterizo con Guatemala, donde suelen quedarse para reunir dinero y continuar hacia Estados Unidos o trabajar sólo unos meses y regresar a Centroamérica con más ingresos.

Al final del simposio, que tuvo como sedes la Universidad Autónoma de México y el Senado, legisladoras federales, académicas y activistas firmaron la “Declaratoria por los Derechos Humanos de las Mujeres Migrantes”.

¿Tiene sentido una declaración de este tipo? Sí, claramente, a la vista de los datos aportados en el congreso. Se dice que los derechos humanos son los derechos que todas las personas tienen, y todas por igual, en virtud de su misma condición humana. Pero la base de una condición humana común plantea un problema y es que da por sentadas una experiencia común y unas necesidades comunes. Este énfasis en el disfrute de la mujer de sus derechos humanos en virtud de su “identidad” con el hombre excluye la necesidad de que la mujer tenga unos derechos específicos, o una aplicación específica de los derechos humanos, que tome en cuenta su diferencia biológica y la perspectiva de género del papel que desempeña en la sociedad.

Ana Sales Ten

El documento completo es el que sigue.

 

Considerando que:

1. Las mujeres migrantes viven procesos individuales que motivan su migración. Su presencia en los flujos migratorios es de gran importancia por el volumen de los movimientos y, fundamentalmente, por los cambios sustanciales en los niveles económico, político, social y cultural, que tienen lugar gracias a su participación. Por ello, la migración femenina no debe ser relegada al papel de esposas y acompañantes de los hombres, ni identificarse sólo con procesos de reunificación familiar.

2. Son inadmisibles las atroces violaciones a los derechos humanos que viven las mujeres migrantes. Sufren discriminación de género, maltratos verbales y físicos, exclusión, robo, extorsión, asaltos, tortura, tráfico y trata de personas, secuestros, violaciones, violaciones tumultuarias, homicidios, entre otros.

3. Es imperativo seguir trabajado por transformar el papel social históricamente inferior al que se ha confinado a las mujeres por razones de género y que, en el caso de las mujeres migrantes, se agrava de manera alarmante.

4. Es imprescindible garantizar que las mujeres migrantes tengan acceso a la justicia. Luchar porque los procesos judiciales no continúen significando una re-victimización.

5. Es necesario promover la equidad y el acceso a derechos sociales de las mujeres migrantes. Particularmente los derechos a la salud, al trabajo, a la educación, a la cultura, a la identidad. Toda vez que la desigualdad es una de las condiciones estructurales que posibilitan y reproducen la violencia de género.

6. El reconocimiento público de las situaciones que de manera cotidiana padecen las mujeres migrantes es el primer paso para avanzar en una atención integral de sus necesidades.

Los firmantes proclaman y asumen los siguientes compromisos por los derechos de las mujeres migrantes:

1. Desplegar acciones de todo tipo que contribuyan de manera efectiva a asegurar el respeto pleno y el acceso efectivo de las mujeres migrantes a todos sus derechos.

2. Fortalecer y garantizar la operatividad para la aplicación y evaluación de los modelos de atención integral en salud (legal, médico y psicológico) para la prevención y atención de la violencia, principalmente sexual, contra las mujeres migrantes.

3. Pugnar porque se garantice el derecho a una salud integral. Desarrollar mecanismos que faciliten la exigibilidad y cumplimiento de este derecho. De tal manera que las mujeres migrantes puedan acudir a los servicios de salud cuando lo requieran y accedan, de ser el caso, a los medicamentos y tecnología necesaria para su atención en condiciones de equidad.

4. Fortalecer los programas para la prevención y atención del virus de inmunodeficiencia adquirida (VIH). Particularmente fortalecer la capacidad institucional para aplicación de la Norma Oficial Mexicana: Nom-046-Ssa2. Violencia Familiar, Sexual y contra las Mujeres relacionada con la prevención y atención de la violación sexual, esencialmente que las unidades de salud de primer nivel y hospitales cuenten con el “Kit de atención” recomendado internacionalmente y descrito como parte de los recursos tecnológicos por la propia Norma.

5. Promover el derecho a una vida libre de violencia. Facilitar los procesos de denuncia de delitos y violaciones de derechos y que los perpetradores sean juzgados.

6. Prevenir y sancionar con efectividad el delito de trata.

7. Desarrollar programas de actualización del personal de los Ministerios públicos y de salud, basados en la promoción de los derechos humanos, y en la garantía de calidad de la atención a las mujeres migrantes.

8. Promover el respeto de los derechos laborales a las mujeres migrantes.

9. Pugnar por todos los medios que las instancias respectivas garanticen a las mujeres migrantes el acceso efectivo a la justicia.

10. Promover la formulación de protocolos de actuación con enfoque de género para reglamentar el trabajo de los impartidores de justicia.

AP Photo/Eduardo Verdugo

 

3 Respuestas

  1. Me dio mucho gusto leer esta informacion, tuve la oportunidad de participar en el foro, exponiendo el tema de las mujeres que migramos y nuestra vulnerabilidad. El compartir las experiencias nos da la oportunidad de conocer, de educarnos, de informarnos cuales son las realiades que se estan viviendo. Hay personas que en verdad estan completamente desconectados (as) con el fenomeno migratorio, y nosotros los migrantes debemos ser viva voz de lo que sucede.
    Ciertamente las mujeres que migramos somos mas vulnerables ante muchas situaciones, y si no trabajamos por el empoderamiento y fortalecimiento las violaciones de derechos seguiran ocurriendo y la impunidad seguira siendo caracteristica de los gobiernos. No podemos permitir que se continue de esa manera por eso la iportancia de hablar.

  2. Ciertamente la situación de las personas migrantes es muy difícil… pero en concreto la situación que debe vivir la mujer es mucho más compleja. Es un acto de valentía migrar, pero más lo es aún sabiendo todo lo que te puede pasar en esa camino hasta llegar al otro lado.

  3. No se porque ante este tipo de lecturas pierdo toda objetividad. La violencia me puede, pero si ademas esta dirigida a la explotación es algo que me enciende. Quizá el ser mujer me hace mas rebelde, no lo se, pero es curioso como en el genero humano la dominación hacia el otro parece ser una constante en la historia.
    Reflexionar sobre esto creo que nos vendría bien a nivel personal.
    Me voy uniendo a las filosofías donde cambiarse a uno mismo es la primer piedra, quizá la única posible a nuestro alcance para cambiar el mundo.