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El británico John Singer Sargent (1856-1925) pintó a soldados de la Gran Guerra (la Primera) que habían sido atacados con gas mostaza. Ellos, como los de la película de William Wyler (1902-1981) después, perdieron los mejores años de sus vidas. Entregaron su vida, su salud, pedazos de sus cuerpos, su tiempo y sus trabajos o carreras, en ocasiones sus matrimonios, a la patria. Cuando volvieron, incluso el más ingenuo en lo político, sabía que se le debía algo. Novak, el granjero excombatiente que va a pedir un préstamo subsidiado a un banco, así lo formula: “me han dicho que es un derecho”. Los directivos de la entidad han colocado al frente del servicio correspondiente, con oportunismo, a un antiguo empleado, licenciado como sargento, un hombre decente que ha conocido la solidaridad y el destino común en el frente y que, a la vuelta a casa, ha congeniado con Homer, con pinzas en donde tenía manos, y con un héroe de guerra, superior suyo, ahora un insignificante dependiente en unos grandes almacenes.

Los derechos no bajan del cielo, ni los que un Estado decidió otorgar a sus ciudadanos, ni los derechos humanos, que para muchos de sus defensores están antes que y por encima de los Estados. Son los hijos de épocas y circunstancias muy concretas. La idea de la contribución los acompaña (años, piernas, vidas); poderosa, indiscutible, la justicia retributiva engendró algunos de esos derechos.

Por cierto, Lucien Camus, el padre de nuestro héroe, murió en el Somme (norte de Francia) a los pocos días de llegar como miembro de un regimiento de zuavos (Sargent representa en su cuadro los efectos de la batalla del Somme). Cuando, años más tarde, Camus quiso llamar la atención de Francia sobre la condición los europeos humildes en Argelia, su auténtica patria, apeló a lo mucho que ellos, ni colonialistas ni potentados, habían entregado a la Francia de los ideales republicanos.

Rafael Aliena

Información sobre el cuadro aquí y aquí (Projecto Google Art); para la película, aquí.

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  1. […] que vuelve con profundas heridas en su espíritu (su hermana le dice: “Has luchado por tu patria, te lo deben”), católico de práctica y fe; un pueblo al que no le gustan los blancos, unos blancos que saben […]