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“Si no puedes pasar el Año Nuevo con la familia, la vida no tiene sentido”. La mayor migración del mundo es la que tiene lugar en el interior de China en el cambio de año, cuando entre 150 y 200 millones de migrantes chinos (2010) intentan reencontrarse con los suyos en los pueblos de origen, en la paupérrima zona rural de donde escaparon. El año chino 4712 dio comienzo el pasado 31 de enero; la partida, para un viaje lleno de riesgos e incertidumbre, quince días antes.

Las palabras entrecomilladas pertenecen a la laureada Last Train Home (El último tren de vuelta a casa, 2009), una película documental del director chino-canadiense Lixin Fan, que nos lleva a la vida fracturada de una familia migrante, los Zhangs.

Dieciséis años antes abandonaron a sus hijos pequeños para buscar trabajo en Cantón, reconfortados por la idea de que gracias a sus salarios éstos llevarían una vida mejor. Su ausencia es justamente la que frustra sus esperanzas; esta es la amarga ironía. Su hija Qin, que se siente abandonada, deja los estudios en un acto de rebeldía adolescente y más tarde se convierte ella misma en una migrante económica, en una decisión que parte el corazón a los padres. La película sigue los intentos de los Zhangs de enderezar la vida de Qin y recomponer la familia. Navegan ellos a través de las duras y difíciles elecciones de una sociedad atrapada entre los modos tradicionales de vivir y las nuevas realidades. Lo hacen de un modo que es muy representativo de la experiencia de millones de compatriotas y, seguramente, de la experiencia de millones de personas de otras nacionalidades en el mundo.

¿Qué encontraremos de interesante en esta película?

Las familias se han roto y están dispersas, pero luchan por recomponerse. Año Nuevo es Año Nuevo… la tradición se las ve con la urbanización, la globalización y la modernidad. Estudiar las migraciones no es, como bien sabemos, un mero estudiar procesos demográficos.

La rigidez del sistema de censo chino deja a estos migrantes económicos como ciudadanos de segunda en su propio país, pues no pueden disfrutar de los mismos beneficios (sanidad, escuelas) que los chinos establecidos en las ciudades desde antiguo. Trabajan en sus fábricas, pero viven una vida separada: un país, dos naciones. Esto, al parecer, está cambiando.

La intimidad que llegan a mostrar los Zhangs delante de la cámara da pie al tercero de nuestros comentarios. El director rodó durante tres años en total y cada año volvía a la fábrica donde trabajaban dos o tres veces. Pasaron juntos por lo menos cuatro meses al año, tiempo que da como para que alguien te abra las puertas de su vida. La confianza requiere de gigantescas inversiones, pero éstas lo son de tiempo, empeño y convivencia.

Una última lección: no estamos solos. El mundo es muy grande.

Rafael Aliena

4 Respuestas

  1. Este post trae a mi mente la palabra “desarraigo” y lo que ello comporta no solo a nivel legal que por lo que leo en China parece algo evidente aún siendo del mismo país, sino también toda la carga emocional que como consecuencia marca la evolución de las personas.
    Bien es sabido que existen, no sé como llamarlo, si sensaciones, anhelos, sueños, motivaciones que son coincidentes en cualquier persona del mundo y es la de la prosperidad, sentir la mejora, el bienestar, que para unos es irse lejos de los suyos y del lugar donde nació y para otros es volver a ese mismo lugar. Intuyo que esto es algo importante que mueve a las personas a migrar y en ese migrar encontramos miles de ejemplos como el de esta familia.
    Al hacer esta simple reflexión me surgen algunas cuestiones del ámbito filosófico que dejo aquí reflejadas incluso para mí misma:
    ¿A qué valores cada persona da importancia sobre lo que considera bienestar? Esta pregunta me la hago porque detrás de una acción como puede ser migrar hay detrás toda una estructura personal, cultural, familiar, que influye en dichas decisiones.
    ¿Diríamos que las personas estamos llamadas a buscar estar mejor, vivir mejor, sentirnos más felices? ¿Forma parte esto de nuestra condición humana o es algo que aprehendemos de nuestra propia cultura?

    En fin, reflexión en voz alta simplemente…

  2. Esta lectura me refleja la diversidad que se viven en la situaciones de los migrantes, a diferencia de esta comunidad, los mexicanos que migramos a Estados Unidos podemos durar muchos anos sin poder regresar a nuestras tierras de origen, la dificultad de traslado, la falta de un documento que de estatus migratorio, eso limita la idea de poder regresar y recontrarnos con nuestras familias. en la comunidad mexicana es comun encontrar personas que llevan 20 o 30 anos sin regresar, 15 anos sin ver a sus padres etc.
    el migrar buscando mejores oportunidades laborales, educativas etc lleva un alto costo en cuanto a las relaciones familiares.

  3. Me parece muy interesante (y un tema muy olvidado) centrar parte de la discusión en el efecto que la migración tiene desde un punto de vista psicológico-social en las familias de origen. La tendencia economicista actual a veces nos hace olvidar a las personas, sus retos y sacrificios cuando toman una decisión tal como emigrar.

  4. Aunque es muy corto el documental, creo que se puede observar el desapego que sufren los niños/as cuyos padres emigran con la finalidad que ellos/as tengan una vida mejor, He trabajado en diversas organizaciones en el departamento jurídico y he podido observar los problemas psico-sociales que se dan en aquellos que se quedan en el país de origen: hijos/as sin perfil paternos7materno, cónyuges olvidados… etc Esta gente sufre un desarraigo muy difícil de componer. Y para la persona que esta aquí, es una carga psicológica que deben de llevar.

  5. […] Un país, dos naciones. Esto tiene historia, como todo. Benjamin Disraeli escribió una novela en cuyo título figuraba este lema. Él fue un político conservador británico, dos veces primer ministro, tres veces ministro de Hacienda, ennoblecido por la reina Victoria, un judío que debió dejar de serlo para hacer carrera. […]

  6. […] El Año Nuevo se quedó atrás. Leslie T. Chang nos trae las voces de los obreros chinos de aquella segunda nación. Algunos estarán escuchando una defensa de la explotación laboral, la de los actores de la que ya sabemos que es la más grande migración del mundo. No es seguro que sea eso. Podemos ver en ella un relato en el que los significados y los deseos cuentan y lo hacen en los términos en que son vividos por sus protagonistas, personas concretas que piensan, sueñan, calculan y estudian. Luego venimos nosotros y hablamos de alienación y consumismo, y está bien, al menos si conseguimos hacerlo sin petulancia. […]

  7. […] de familiares separados por la migración interna que ya analizamos hace unas semanas en este blog. Los migrantes que abandonaron el campo para trabajar en las ciudades, llevan años sometidos a un […]