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Todo el mundo sabe que una llave maestra no es aquella que abre todas las puertas. En ciertos casos se fabrican cerraduras especiales que pueden ser abiertas con dos tipos de llaves: una es la del usuario, que solamente puede abrir una cerradura determinada y otra es la maestra, que permite abrir con una sola llave una cierta cantidad de  cerraduras. Pues bien, si aplicamos esto al aprendizaje de idiomas podemos concluir que el dominio de más de una lengua no nos garantiza el éxito en cualquier proceso de selección de personal en las instituciones y agencias europeas o internacionales, pero nos despeja enormemente el camino.

Para acceder a este tipo de puestos de trabajo muy cualificados solo existe un escenario posible desde el que partir: nuestros conocimientos de inglés o de francés han de ser equivalentes al nivel B2 según el Marco Común Europeo de Referencia para las lenguas (MCERL). A partir de ahí, el ser nativos de un país hispanohablante nos proporciona una ventaja fundamental: nuestra lengua es diferente del inglés y del francés. Eso significa que, en la cuestión de los idiomas, vamos por delante de los ciudadanos nativos de países francófonos o anglófonos que no dominan otra lengua. Me explico. En las oposiciones y concursos de las instituciones y agencias de la Unión Europea donde se ofertan vacantes laborales, se requiere normalmente el dominio de una de las lenguas oficiales (inglés, francés y alemán) y de un segundo idioma de la Unión. Y en las vacantes de la ONU, por ejemplo, se requiere el nivel “Fluent” de inglés (normalmente), y conocimientos de francés y de un tercer idioma. En muchos puestos se requiere ser “Fluent” en español. Partiendo, como se ha dicho, del único escenario posible que es saber hablar y escribir en inglés o en francés a un nivel B2, tenemos muy buena parte del camino andado y un valor añadido con respecto a nativos de otros países o zonas geográficas.

No es necesario decir que cuantos más idiomas dominemos, mucho mejor. Y la buena noticia es que aprender un idioma desde cero no implica demasiado tiempo si sabemos encontrar las herramientas adecuadas. Hay que evitar gastar enormes cantidades de dinero, pues la mayoría de instrumentos son gratuitos y de fácil acceso a través de Internet. Con solo tres o cuatro meses de dedicación a tiempo parcial es posible alcanzar un buen nivel en cualquier idioma que nos propongamos. Miles de personas en el mundo son políglotas, lo cual es un indicativo claro de que se trata de un objetivo alcanzable. Para saber cómo estas personas lo han conseguido te recomiendo que sigas a autores como Tim Ferriss  o Benny Lewis. En los múltiples artículos, charlas, Post, vídeos e infinidad de material que estos dos reconocidos y admirados políglotas cuelgan a diario en sus respectivos canales, puedes encontrar referencias a estas herramientas. Trataré de dar aquí algunas pistas.

Una buena forma de empezar es averiguar y aprender  las 300 palabras más utilizadas en un idioma. A continuación, tienes que intentar leer todo lo que puedas y escuchar el idioma el mayor número de horas posible. Es imprescindible interactuar con personas nativas y, si aún quieres más, puedes contratar un profesor por solo 5 euros la hora. También puedes unirte a grupos de intercambio de idioma en tu ciudad. Sus integrantes nativos estarán encantados de que tú les enseñes español mientras ellos te enseñan a hablar su lengua. Estos son solo unos ejemplos, pero las posibilidades son infinitas en la era de la comunicación. Aprovéchala.

Laura García Juan

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  1. […] test y pruebas en un centro de evaluación. La mayoría de los exámenes se realizan en una de las tres lenguas siguientes: inglés, francés o alemán. Se requiere un nivel de conocimientos superior al B2 […]