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Una ex maestra de primaria norteamericana, Jane Elliott, es la precursora de la concepción moderna de la formación para la diversidad. En 1968, el año de los disturbios raciales en Estados Unidos y del discurso “Ríos de sangre” del miembro del Parlamento inglés Enoch Powell, Jane Elliott daba clases de tercer grado (niños de ocho y nueve años) en una escuela en Riceville, una pequeña comunidad totalmente blanca de Iowa. El 5 de abril de ese año, un día después del asesinato de Martin Luther King, la maestra organizó un ejercicio para mostrar a sus alumnos el funcionamiento de la discriminación racial.

Estaba convencida de que la mejor manera de abordar el problema era empezando por los más jóvenes. Para ello, dividió su clase de niños blancos en dos grupos en función del color de sus ojos. En pocos minutos convenció a sus alumnos de que los niños de ojos azules eran superiores a sus compañeros de ojos marrones, obligando a estos últimos a ponerse unos pañuelos en el cuello para ser identificados fácilmente. A su vez, convenció a todos de que los de ojos marrones eran menos inteligentes y menos educados. En solo unas horas los niños de ojos azules comenzaron a comportarse con arrogancia y los de ojos marrones a aceptar su posición inferior.

Al día siguiente invirtió el experimento y ocurrió lo mismo con los resultados, aunque esta vez los niños de ojos marrones, que ya habían sido objeto de discriminación anteriormente, fueron más sensibles a los sufrimientos de sus compañeros de ojos azules. La idea era simple y eficaz. Algo tan accidental como el color de los ojos se convirtió en un símil muy cercano a la superficialidad genética del color de la piel, demostrándose que cuando un grupo se ve favorecido con respecto a otro, ambos asumen rápidamente los roles que les han sido asignados identificándose y reconociéndose como opresores y oprimidos.

Laura García Juan

Imagen: Ríos de sangre 3, de Oswaldo Guayasamín

4 Respuestas

  1. Muy interesante, aveces con acciones tan sencillas podemos ser trascendentes en la educación. me llama la atención como el ser humano naturalmente adopta comportamientos de superioridad y egocentrismo cuando se habla de discriminación, como lo hizo la maestra en su ejemplo lo mismo eran los ninos y ninas de ojos de color sin embargo su diferenciación inicio cuando un externo comenzó a manipularlos hasta envolverlos. cuantas veces vamos por la vida así, con esas mismas características, dejándonos manipular por los comentarios de los demás y dándoles el poder de que controlen nuestro estado de animo e incluso de que modifiquen características de nuestra personalidad. Los seres humanos debemos de cuidar muy bien a quien le entregamos el poder de nuestra libertad, nuestros valores, nuestros sentimientos; de lo contrario seguiremos construyendo puentes que separen nuestras sociedades por el solo hecho de ser de diferente color, de tener idioma diferente, de tener o no una ciudadanía en el lugar donde residimos.

  2. Muchas gracias, Yolanda, por tu comentario. Tus observaciones son muy acertadas y dan pie a otras tantas reflexiones sobre el conformismo informativo, la incuestionabilidad de la autoridad, la manipulación de los medios de comunicación, los falsos mitos sobre la inmigración…etc. Te animo a tí y al resto de alumnos y alumnas del Máster a investigar por vuestra cuenta sobre estos y otros temas. Y otra cuestión, no dejéis de leer los 30 artículos que integran la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948. Es imprescindible conocer su contenido para tener una visión holística de los temas que nos ocupan.

  3. https://www.youtube.com/watch?v=SRUVYvFyWfM

    Las tradiciones, en un importante número de ocasiones, van transmitiéndose de padres a hijos siendo los ancestros comunitarios (remontándonos incluso siglos en el tiempo) el origen.¿Por qué unos u otros comportamientos son admitidos como parte del conocimiento/actividad en las comunidades en las que hemos sido criados, educados, maleados ?. La respuesta, en gran medida suele ser : porque siempre ha sido o se ha hecho así. Pero el ser humano tiene capacidad de raciocinio, -aunque a veces lo pongo en duda- de cuestionar el por qué de los comportamientos tanto colectivos como individuales. Tenemos, o deberíamos tener, espíritu crítico para discernir lo que en tiempos pasados pudo tener su razón de ser, su contextualización histórica (fuera aquella justa o no) y que en la actualidad carece de todo sentido humano y humanitario.

    • Gracias Nides. Me ha gustado mucho el vídeo que sugieres “¿Cómo se crean los paradigmas?”. Muy ilustrativo y oportuno para el caso que nos ocupa. Sobre todo comparto la idea que plantea en los últimos minutos, cuando anima a todo el mundo a investigar, descubrir y no quedarse con lo que simplemente se conoce por haber estado presente siempre.