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Philippe Legrain escribe contra Goodhart, aquel que acompañó el vídeo de mi país ya no es mi país, en su libro Inmigrantes. Tu país los necesita. Un sujeto de clase media-alta, un intelectual y un liberal de izquierdas, Goodhart, que nos animaba a comprender ciertas reacciones que se diría xenófobas en algunos de sus compatriotas. Queda muy bien –decía él– hablar de los vínculos personales y que la gente se precie de su localidad (I’m a Londoner), pero mal hacerlo de la nación, que ha dejado de ser reconocida como parte de lo que uno necesita para sentirse en casa y eso –defiende él– no ayuda mucho a la gente.

Compartimos con los inmigrantes –escribió Goodhart, y esto no lo reprodujimos en su momento– mucho: los servicios públicos, las prestaciones sociales, espacios públicos y conversaciones democráticas. “Todos estos actos de compartir tienen lugar con menos complicaciones y mayor generosidad –esta es su tesis– si podemos asumir una serie limitada de valores y supuestos”, algo que cada vez sucede en menor medida, al menos en su país, en donde “la cultura común se va erosionando”. Se apoyaba para su defensa en las palabras de un conocido parlamentario conservador, David Willetts. “La base para poder obtener grandes sumas de dinero de los impuestos y emplearlas en prestaciones sociales es que la mayoría de gente piense que los receptores de estas últimas son personas como ellos, que se enfrentan a dificultades con las que ellos mismos se podrían encontrar. […] La gente pregunta: “¿Por qué he de pagarles si hacen cosas que yo no haría?”.

Legrain no polemiza expresamente con Michael Walzer, pero podría. Su crítica iría dirigida en este caso contra su tesis de que los Estados no pueden ser como grandes vecindarios.

Posteriores entregas presentan las opiniones de Philippe Legrain. De momento, un adelanto. El 26 de junio de 2008, el ya desaparecido programa de radio La ciudad invisible (Radio·3, RNE) entrevistó a Legrain, quien defendió la inmigración como factor de desarrollo social y económico.

 

Rafael Aliena

0 Respuestas

  1. […] La tesis de que cierta homogeneidad social o cultural era necesaria para el Estado de bienestar y que el sueco era fuerte gracias a que la tenía, ha sido moneda corriente hasta el presente. Legrain la pone en cuestión en su capítulo “Forastero, ¿tiene una moneda?”, en donde contesta a Goodhart. […]

  2. […] la inmigración el apoyo político al Estado del bienestar? Para Philippe Legrain es asunto que queda por decidir: puede que sí, pero no necesariamente. Su modelo es Canadá, un […]

  3. […] y hace de Israel un modelo de integración de los inmigrantes (judíos). Hoy hacemos de copistas (págs. 299-301). El texto pertenece íntegramente al autor mencionado, a quien hemos dedicado otras entradas (una y […]