Teléfono (34) 963 26 26 00 Móvil (34) 605 851 519

image_pdfimage_print

Cuentan que en el proceso contra D.H. Lawrence en el  que se juzgaba la obscenidad de su obra El amante de Lady Chatterley, ante la pregunta del juez acerca de si ofrecería esa lectura a su esposa, el caballero interpelado en su calidad de testigo respondió: “a quien no se la daría es a mi jardinero”. La relación de la anécdota es aproximada, pero más allá de su exactitud lo que nos interesa destacar es cómo con una dosis de ligereza y ese humor tan inglés se ponía en entredicho lo mojigato y lo estrecho de un pensamiento excesivamente fiscalizador y moralizante, propio de una mentalidad perteneciente a una época que se hallaba en su ocaso.

La ironía, la viveza del ingenio, la sutileza, la capacidad de reírse de uno mismo, de pulverizar los tópicos que pueblan nuestras mentes con una caricatura, de relativizar aquello que no merece una consideración tan enconada, todo ello es el humor. Todo ello es muestra de inteligencia, de agilidad mental y nos interesa aquí porque son claves y necesarios para alcanzar la capacidad de ponerse en la piel del otro, o para poder mirarnos a nosotros mismos o poder mirar a los otros de forma diferente a como lo hacemos de manera ordinaria.

El humor, cuando es fino e ingenioso, es tan necesario para la vida social como la sal en nuestros guisos. Y tan beneficioso resulta aquel que nos hace estallar en carcajadas como ese otro que nos dibuja una sonrisa en la comisura de nuestros labios.

Con ustedes… Maz Jobrani

Ángel Polo

 

Fuente:  Ted talks

Los comentarios están cerrados.