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Los refugiados tienen rostro. Informes, evaluaciones, análisis, derecho y estadísticas, pero, además, historias, personas que cuentan su vida; de todo ello andamos necesitados. La historia de Mariam, de Afganistán, es una más. ACNUR (Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados) nos pone en contacto con muchas otras personas.

Con estos vídeos podemos caer (como con la novela o el cine) en el más chato y enfermizo sentimentalismo, que se consume en sí mismo. Nos ayudan no obstante a “desarrollar nuestra experiencia y extender nuestro contacto con nuestros compañeros humanos más allá de las fronteras de nuestro destino personal”. Gracias a ellos, “podemos imprimir una forma imaginativa a las regiones inhumadas de la vida social que se extienden más allá de nuestra experiencia, y al hacerlo así evocar una sensación de afinidad con un sinnúmero de seres anónimos. Los enemigos gemelos del género humano son el egoísmo y el anonimato. Hay urgentes razones políticas y admirables razones humanitarias para este enriquecimiento de la solidaridad, pues una sociedad incapaz de concebirse a sí misma como una comunidad de sentimiento es peligrosamente vulnerable al conflicto”.

Son palabras que el británico Terry Eagleton aplica a la novela, aunque referidas a “una sociedad” y no a “la humanidad”. Del libro del que están extraídas volveremos a hablar: Los extranjeros. Por una ética de la solidaridad. Hoy solo diremos que no está dedicado a los extranjeros, foreigners, sino a los extraños, los que no son yo y mi círculo próximo, los strangers: Trouble with Stangers: A Study of Ethics es su título original.

Rafael Aliena

Imagen: Todd Huffman

3 Respuestas

  1. Copiado de CVC. Centro Virtual Cervantes. Porque creo que, con demasiada frecuencia, la intencionalidad a la hora de traducir títulos no siempre es sana.

    Terry Eagleton escribió un libro llamado en inglés Trouble with strangers: a study of ethics (El problema de los extraños: un estudio de ética). La versión española se llamó Los extranjeros: por una ética de la solidaridad.3 (Aunque la palabra «extraños» se menciona con frecuencia a lo largo del texto, ¿resultaba menos atractiva que la mención de un término de tan rabiosa actualidad como «extranjeros»? Y la «solidaridad»: ¿un reclamo para los lectores de Eagleton con conciencia social?).

    Gianni Vattimo escribió un libro cuyo título original italiano era Credere di credere (Creer creer). La versión española se llamó Creer que se cree.4 (¿Miedo a los juegos del lenguaje en un libro del postmoderno Vattimo?).

    Alain Touraine escribió un libro cuyo título original francés era Penser autrement (Pensar de otra manera). La versión española se llamó: La mirada social: un marco de pensamiento distinto para el siglo xxi.5 (¿Para dejar bien claras la actualidad y concreción de lo tratado?).

    William Johnston escribió un libro cuyo título original inglés era Being in love: the practice of Christian prayer (Enamorarse: la práctica de la oración cristiana). La versión española se llamó Enamorarse de Dios: práctica de la oración cristiana.6 (En la página 7, de la versión española, aparece como lema una cita de Bernard Lonergan: «La experiencia religiosa es fundamentalmente la de un enamorarse incondicional y sin restricciones. Pero aquello de lo que estamos enamorados queda siempre por descubrir»).

    Philip Martin escribió un libro cuyo título original inglés era The Zen path through depression (El camino zen a través de la depresión). La versión española se llamó El camino del zen para vencer la depresión.7 (En la página 119, de la versión española, se aclara el sentido del título original: «Para recorrer su camino a través de la depresión y hallar un camino hacia la curación, necesita escuchar todas esas voces, pero no obstante, la elección será suya»).

    • Estoy completamente de acuerdo con quien ha escrito ese párrafo dedicado a Eagleton. La traducción del título es de un oportunismo comercial exagerado. Desde luego, quien compre el libro pensando que va de lo que no va, se llevará una sorpresa. Es un excelente ensayo de ética, que aborda las que el autor entiende que son las tres grandes familias de pensadores que responden a qué hacer con los extraños, qué les debemos, qué son para nosotros. Utiliza un aparataje terminológico que toma del psicoanalista Jacques Lacan que, a mi entender, hace que algunas partes sean innecesariamente intrincadas y oscuras. Tiene sin embargo otros pasajes magníficos y muy accesibles, pues el lenguaje de Eagleton es casi siempre plástico e imaginativo (y porque tiene algo muy raro entre los académicos: sentido del humor). Una muy buena aportación, Nides.

  2. La historia de Mariam y su familia no es mas que el reflejo de las realidades que se viven en las fronteras de los paises que estan o han estado en procesos de guerra.
    Sabemos que aquellos quienes menos tienen son los mas indefensos ante estas situaciones y por ende son la mayoría de ellos. Que es lo que los gobiernos tienen que hacer para evitar este tipo de situaciones que puede llegar a ser tan inhumanas? que es lo que las sociedades necesitamos hacer para evitar que se propaguen los abusos, la violencia, la falta de educación, la falta de programas de salud y de reintegración a aquellos que estan en retorno?
    Tenemos mucho trabajo aun por hacer, la revolucion sigue inconclusa y esta revolucion se lleva cada vez mas vidas. En lo absurdo de las conductas humana, el egoísmo, la soberbia, la ira son aquellas personalidades que nos tienen en la situación que nos tienen.

  3. […] ambos casos, esta confianza es confianza en extraños (en inglés, strangers), esto es, en personas que no conozco personalmente o que no conocen mis próximos (podríamos decir […]